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martes, 6 de diciembre de 2011

NBA: KNICKS NECESITAN UN CENTRO URGENTE PARA PODER FUNCIONAR

Imagino las telarañas que le habrán quitado al mercado cuando el lunes, después de un largo tiempo de lockout, se abrieron las puertas para que las franquicias negocien con los jugadores.

Todos los cañones apuntan a Chris Paul, uno de los hombres emblema que, con la lógica de las últimas temporadas, espera conseguir una salida decorosa de los New Orleans Hornets para meterse en la misma sala de las estrellas que tienen voz y voto para discutir sobre anillos y trofeos de campeonato.


Es interesante cómo las franquicias salieron casi desesperadas a conseguir lo que estaba disponible con el nuevo acuerdo colectivo. Como una tropa de consumidores agitados, están barriendo las góndolas con los primeros productos que encuentran. Y a veces, el que espera y piensa, consigue lo mejor a un precio más adecuado.

Desde un punto de vista comercial, los Knicks necesitan sumar urgente otra figura para su roster. Es cierto que la tormenta llamada lockout ya pasó, pero cuando el sol vuelva a estar bien arriba en la cima de la montaña, se podrá ver con mayor precisión las inundaciones que dejó esta maldición en la zona de la quinta avenida.

En el básquetbol, hablamos de la columna vertebral de un plantel cuando nos referimos al base y al centro.

Generalmente, los grandes equipos de la Liga se han consagrado por tener piezas cruciales en las posiciones mencionadas. Es lo que le da equilibrio real a una franquicia: el base funciona como catalizador de sus compañeros, les da templanza, los tranquiliza en el momento justo. Y el centro funciona como el faro desde donde nace el trabajo difícil, el poderío rebotero, la defensa. Esa palabra que tanto le faltó a los Knicks en la temporada que pasó.

Me quedo un poco con el centro como materia de análisis. La NBA es una liga que, en los últimos años, ha tenido muy pocos gigantes dominantes. Lo que más abunda son los ala-pivotes de lujo (Chris Bosh, Dirk Nowitzki, Amare Stoudemire, Tim Duncan, Kevin Garnett, Kevin Love, Blake Griffin, Pau Gasol, etc), pero para que puedan lucirse como corresponde, necesitan tener un interno importante que les libere algo de espacio en los dos costados de la cancha.

Las franquicias se desviven por tener lo que hace un tiempo se llamó torres gemelas. Todos persiguen el sueño que los Lakers alguna vez alcanzaron, en los últimos años, con Gasol y Andrew Bynum. Para ser un poco más claros respecto a este apartado: los Mavericks, en la temporada pasada, fueron campeones porque tuvieron a Tyson Chandler en la pintura. Sin él, los esfuerzos de Nowitzki hubieran sido en vano, porque en el mano a mano, no hubieran podido vencer al Heat, un equipo que, vaya casualidad, tiene una carencia importante en el puesto de base natural y centro.

El caso de los Knicks es emblemático porque, si bien Carmelo Anthony es un jugador maravilloso, no era lo que necesitaba New York en el momento que lo fichó. Fue algo así como empezar a construir una casa por el baño. Anthony tiene un poderío ofensivo increíble, pero le cuesta sin la pelota y no genera el balance necesario que la estructura de Mike D'Antoni requiere.

Digo esto porque los Knicks vieron un cofre dorado y se lanzaron con desesperación, sin darse cuenta que muchas de las monedas que se albergaban dentro brillaban pero no eran de oro. Con ese panorama, dejaron escapar un equipo ordenado, con Raymond Felton en el traslado, y Danilo Gallinari y Wilson Chandler como factores de equilibrio.

Ahora la situación es diferente, porque se nota que saben por dónde se escapó el agua la temporada pasada y en vez de tapar agujeros con lo primero que vieron a mano, están tratando de construir una estructura sólida, ordenada, que les permita divertir y ser competitivos en serio.

Chris Paul es una cara que realmente necesitan. En la temporada 2012-13, Paul se convertirá en agente libre y los New Orleans Hornets saben que deben negociarlo antes de que su talento se escurra de sus manos, sin recibir nada a cambio. El problema para la gerencia de los Knicks es que, más allá de Stoudemire y Anthony, no tienen demasiado para ofrecer a cambio, y eso haría que otros horizontes como los Los Angeles Clippers luzcan más favorables para una negociación.

Veamos: sólo Chauncey Billups, Toney Douglas, Ronny Turiaf y Landry Fields aparecen como fichas de cambio potables, pero la cruda realidad es que ninguno puede ni siquiera sentarse cerca de alguien como Paul.

El punto positivo para los Knicks respecto a los Clippers, es que en Los Angeles están mucho más interesados en Dwight Howard que en CP3, por la simple razón que unir a Howard con Griffin significaría para el otro equipo de L.A. convertirse en contendiente de un día para el otro.

¿Por qué los Knicks necesitan con suma urgencia a Paul? Más allá de su talento innato para el traslado, es un jugador que encaja perfecto con el estilo corredor de D'Antoni. Es un Steve Nash joven, capaz de hacer de Stoudemire el jugador más espectacular de toda la Liga. Y aprovechar en serio lo que puede dar Melo en el equilibrio.

Quizás lo más importante en una organización cara como la de la Gran Manzana, es que Paul aplica perfecto al negocio: puede empujar, con su estilo de juego, a los aficionados a entusiasmarse en serio con el equipo. A comprar camisetas, llenar el MSG. A divertirse y volver a ver a los Knicks como el gran show de la NBA, y no como la sucursal de los escándalos de Isiah Thomas con sólo Spike Lee como agitador de un monólogo tan repetitivo como agotador. En serio, ¿de eso se trata el negocio, no es así?

Por estos lados, volvimos a hablar de básquetbol. Y voy a decir algo que, quizás, no le guste nada a los fanáticos de NY: para que una estrella como Paul se luzca, se necesita un centro de mayor valor. No sirve de nada tener el mejor armador de la Liga si faltan centímetros con soluciones.

Años atrás, hemos visto colapsar a Nash y sus Suns varias veces al enfrentarse con equipos poderosos en la pintura. Y en ese momento, no había mejor armador que el canadiense. Recordemos: en Phoenix convivían Nash, Stoudemire, Shawn Marion, Raja Bell, Leandrinho Barbosa... y más. Pero les faltaba un gigante para que Amare juegue más liberado: no es casualidad que, en uno de sus mejores años, hayan dejado la camiseta en el desierto ante una piedra rocosa como los Spurs.

Los Knicks van camino a ser un equipo divertidísimo, sobre todo si traen a CP3. Pero a veces, diversión no tiene mucho que ver con resultados. Los grandes éxitos nacen desde la defensa, y para que New York pueda estar bien arriba en las consideraciones, necesita conseguir un centro que marque huella en la zona de gigantes.

En definitiva, base y centro forman la columna vertebral de este deporte.

Ni más, ni menos que eso.

Bruno Altieri /ESPNDEPORTES.COM/WWW.LIGAPLENITUD.COM

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